ÚLTIMOS DÍAS PARA VISITAR “RETROSPECTIVA” DE PAULA MAZRY, que se exhibirá hasta fines de febrero. La artista nos muestra un mundo de sueños, encuentros y relatos, donde el color y la puesta en escena de sus personajes nos deleita con la imaginación pura de un espacio onírico. Todas la obras exhibidas son grabados en metal (aguafuerte y punta seca), impresos en color e iluminados con acuarela. Fueron realizadas entre los años 1993 y 2008.
“Retrospectiva” nos invita a dejarnos llevar por un mundo mágico con seres iluminados, hombres pájaros y gatos en sueños.
Paula Mazry, licenciada en Grabado de La Universidad Católica de Chile, seleccionada de importantes Bienales de gráfica y ha expuesto su obra en diferentes partes del país y en el extranjero, siempre sosteniendo una atracción fuerte por el grabado, desarrollando así su muestra con una mirada a un recorrido retrospectivo.
La muestra permanecerá abierta hasta el 2 de Febrero en Galeria Bosque Nativo.Av. Vicente Perez Rosales 1305. Pto.Varas.
Entrada gratuita




Escenas arrancadas del mundo subjetivo desfilan en las obras de Paula Mazry. En rigor, se trata de grabados, pero su lenguaje se acerca decididamente a la pintura. El desborde de la emocionalidad y la presencia imperiosa del color, transforman estos trabajos en singulares ejercicios pictóricos donde la técnica para producir la imagen es un recurso que tensiona y potencia el resultado.
En efecto, hay en las obras de Paula Mazry una poderosa oposición: por un lado su procedimiento técnico es sumamente metódico, pulcro y riguroso; por el otro, el resultado expresivo de sus imágenes es delirante, se deja someter a los extravíos del subconsciente. Esta tensión entre un excesivo control y, al mismo tiempo, un absoluto descontrol es, sin duda, el nudo energético de la obra.
Paula Mazry hace arte desde la contradicción existencial. Precisamente se trata de transformar el valor de la paradoja para despejarla como función del lenguaje. De ahí que su imaginario esté estrechamente relacionado con la literatura fantástica, cuyo argumento se resuelve en la disputa e integración de la explicación racional y la explicación mágica.
De este modo, las obras de Paula Mazry nos sitúan permanentemente en la ambivalencia. Sus paisajes híbridos recuerdan lugares donde alguna vez estuvimos pero que, al mismo tiempo, nos lanzan al territorio de la extrañeza. Las figuras sugieren animales o seres humanos que ostentan rasgos familiares pero que también nos resultan ajenos e inquietantes: seres que oscilan entre la ternura y el temor, sin decidirse a ocupar un estatuto único.
Catalina Mena

